Flybondi: la crisis permanente. Silencio e impunidad en los aeropuertos
Carencia de aviones, récord mundial de cancelaciones, pasajeros estafados, vuelos inseguros, salarios impagos, empleados despedidos sin indemnización. Ante consultas periodísticas, no hablan ni la línea aérea, ni el PRO (el partido que apadrinó a la low cost), mientras la ANAC sale a encubrir el caos de las cancelaciones. Resuena el “queremos preguntar”.
La crisis permanente de la flota de aviones de Flybondi descendió en estos días a su nivel más grave: volar con un sólo avión dejando cientos de pasajeros tirados.
Ya hemos historizado sobre su frecuente carencia de equipos y la estafa de cobrar pasajes que no tendrán aviones (https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/flybondi-una-por-una-las-fallas-de-la-low-cost-mas-denunciada-de-la-argentina/). Hoy lo más escandaloso es el silencio de los actores involucrados: el PRO (principal impulsor del arribo de Flybondi al país con Macri presidente) y la Administración Nacional de la Aviación Civil), que junto con el gobierno nacional libertario sostienen la impunidad que le permite a la empresa amarilla seguir estafando pasajeros sin recibir sanciones.
El ex ministro de Transporte de Mauricio Macri, Guillermo Dietrich, hasta hace poco seguía celebrando su responsabilidad en la llegada de Flybondi. Ahora pasó a la clandestinidad, y desde el 22 de mayo dejó de emitir sus acostumbrados posteos de X en los que alababa su gestión durante la presidencia de Macri.
La ANAC, por su parte, siguió mirando para otro lado mientras se perpetraba el festival de cancelaciones. En el peor momento del descalabro, sólo le formuló unas amables advertencias como para dejar de recibir críticas, una simulación de sanción (https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/gobierno-sancion-flybondi/).
Ayer también el diario La Nación preguntó al organismo oficial cómplice y le respondieron que "las empresas no tienen el deber de informar con qué aviones realizan su programación".
En el marco de esa aquiescencia oficial, los incumplimientos fueron tantos que debieron aplicarle sanciones económicas los gobiernos de las provincias de Buenos Aires, Neuquén y Río Negro (alrededor de 100 millones de pesos esta última). Para tener una idea comparativa de este problema en el mundo, en enero pasado, la autoridad de aviación civil de la India, impuso una multa a la aerolínea IndiGo de dos millones y medio de dólares por vuelos cancelados (en menor número que los de Flybondi).
La empresa también practicó el mutismo: no atendió las consultas del diario La Nación. La redactora de ese medio les preguntó "sobre los motivos por los cuales el resto de la flota permanece inactiva, pero no obtuvo respuesta" (LN, 2.6.26).
Al final, se confirmaron las advertencias que los sindicatos aeronáuticos hicieron sobre la peligrosidad de estas inversiones precarias, con fuerte opacidad financiera e inseguridad operativa.